
Complejo de Aguas Termales Saladas
Las aguas termales constituyen una propuesta ideal para quienes deseen tomarse vacaciones revitalizantes, donde combinar tratamientos antiestrés en contacto con la naturaleza y sin recorrer largas distancias.Este es uno de los Complejos de Aguas Termales más próximo a Buenos Aires y a grandes ciudades como Rosario y Santa Fe.

El Complejo de Aguas Termales se desarrolla en un predio de 41 hectáreas, distante 4 kms. del centro urbano, es un lugar casi paradisíaco, en un espacio slibre de ruidos y en contacto con la naturaleza. Seis piscinas de aguas termales y de dos recreativas, una de ella con olas artificiales, a lo que se le suma la posibilidad de alojarse dentro del complejo en bungalows con capacidades que varían de 2 a 6 personas, más un hotel, todos ellos con muy buen confort. Para los amantes del campamentismo o quienes cuenten con motor-home o casas rodantes, el parque termal cuenta con un sector de camping con buena calidad de servicios.
Senderos internos para realizar caminatas salud o paseos en bicicleta, un lago artificial de 4 hectáreas destinado a la pesca y a la recreación náutica, una cancha de golf de nueve hoyos, servicios de estética y terapéuticos, primeros auxilios, venta de artesanías, proveeduría, servicios gastronómicos, estacionamiento semicubierto, sanitarios con duchas, entre otros servicios, que se agregan para brindarle una estadía placentera.
Las aguas termales de Villa Elisa presentan una característica diferencial por su alto contenido en sales que la destacan por sus excelentes mecanismos de acción terapéutica.
La Estancia Museo “El Porvenir” funciona en el antiguo casco de 1885, que fuera residencia del fundador de la ciudad, don Héctor de Elia. Fue adquirido en 1980 por la Municipalidad de Villa Elisa para rescatar este emblemático edificio desde donde se pensó y diagramó nuestra ciudad a fines del siglo XIX.
Actualmente es Monumento Histórico Municipal.
Héctor de Elia antes le compra a Juan Medina el casco de la estancia y algunas hectáreas de campo a su alrededor, denominándola “EL PORVENIR”, a principios del siglo XX le incorpora un artístico mirador de estilo liberal, inspirado en el Renacimiento italianizante.
Bellísima edificación de estilo neogótico alemán que sobresale entre edificaciones bajas y modernas, su interior es una verdadera obra de arte con pinturas testimoniales del cristianismo.

La primera patrona de la ciudad fue la Inmaculada Concepción cuya fecha de festejo es el 8 de diciembre. Debido a que en esa fecha la mayoría de los colonos se hallaba en plena cosecha y no podían asistir a las celebraciones, se resolvió cambiar a la patrona por la Virgen Niña (Natividad de Nuestra Señora) que se festeja el 8 de septiembre.
La construcción se comienza a gestar en 1936. La gran cantidad de feligreses demandaba un espacio más amplio, es así como el Padre Jorge Schroeder, sacerdote a cargo por ese año, toma la decisión de construir un nuevo templo. A fines del ’36 se iniciaba la construcción de las bases del tempo y el Padre Schroeder muere sin ver concretada su obra (actualmente sus restos están depositados en el interior de la iglesia). Luego de muchos contratiempos se habilita el edificio para dar misas en 1942, sin haberse finalizado en su totalidad. En 1985 se construye la torre, culminándose en 2000 con el proyecto original. El estilo es neogótico alemán. Las imágenes interiores son modernas y rememoran pasajes del cristianismo, fueron realizadas por el artista plástico Andrés Mirwald.)